El dolor para, el sudor se seca, pero la gloria queda para siempre…
Viajar descubriendo nuevas culturas, nuevos países y competir es algo que me apasiona desde muy chico y es por eso que me gusta compartir con ustedes por medio de este blog algunas de mis aventuras más locas. Este mundo esta lleno de sorpresas y lugares increíbles por eso mi idea es vivirlo a full
Hace más de 16 años que participo en competencias de triatlón, mountain bike, pedestrismo y aventura y gracias a estos deportes tuve la oportunidad de conocer lugares inimaginables pero por sobre todo gente extraordinaria. El deporte es un medio de integración socio-cultura y nos muestra que en cada rincón del mundo; a los deportistas nos une la misma pasión a pesar de pertenecer a culturas en algunos casos muy diferentes.
El fin de semana pasado tuve la oportunidad de viajar a Suecia, más precisamente a Nikklaluokta, (150 Km. al norte del Circulo Polar Ártico) para participar en un ultra-maratón de 110 Km.
Yo creo que a uno en la vida se le presentan muchas oportunidades, uno tiene que tener el coraje de tomarlas por más descabelladas que pueden parecer a veces.
En noviembre del año pasado recibí una invitación espectacular de Raúl Cebrian para patrocinar las empresa de viajes Pampas Travel(www.pampastravel.se) y la empresa Caminos Vikingos(www.caminosvikingos.se) en este ultra-maratón y después de pensarlo muy poco, confirme mi participación.
A pesar que sería mi tercera gran carrera en un mes después de los ironman de Frankfurt y Zurich no podía decir que no y hoy 5 días después de mi participación no me arrepiento en absoluto.
Fue una experiencia inolvidable a pesar de lo duro que fue la carrera. La carrera fue por lugares tan inhóspitos que a veces daba miedo. Si uno tiene en cuenta la latitud donde se realizo la carrera podría pensar que hay nieve eterna ya que se encuentra a la misma latitud que el norte de Canadá o el centro de Alaska. Sin embargo, “la corriente del golfo” procedente del golfo de México, desplaza una gran masa de agua cálida hacia el Atlántico Norte produciendo temperaturas templadas en esta parte de Europa.
La carrera se largó en Nikklaluokta con llegada en el parque Nacional Abisko, sobre un recorrido de 110 Km., llamado el camino del rey. En esta época del año la temperatura puede variar entre -10° y 23° por lo que la organización es estricta con el material obligatorio. Bolsa de dormir, manta térmica, carpa entre otras cosas.
Mi mochila pesaba 6,5 Kg. y por suerte la temperatura era perfecta: 21° durante el día y a la noche bajaba a 0°. Estaba poco acostumbrado a correr con tanto peso y la verdad que esos Kg. los sentí mucho en cada uno de esos 110km de competencia.
Dado lo técnico del circuito; desde un principio me encontré peleando la punta y eso hace que uno tenga una fuerza extra para luchar e ir por más. Es difícil expresar en palabras lo que sentí durante esas 14°8’ que duró la carrera para mí. Momentos durísimos mezclados con momentos de alegría. Paisajes tan inhóspitos como espectaculares; ríos, glaciares, lagos, renos, montañas y muchas otras cosas más que quedaran siempre en la memoria.
A 18 Km. del final me sentía muy bien y decidí atacar a los dos suecos que venían conmigo y 3 Km. después de haberme escapado me equivoqué de camino.
Sentí mucha bronca e impotencia en ese momento, cuando me di cuenta ya había hecho 3 Km. en la dirección equivocada así que decidí volver y salí a fondo a buscarlos.
Los alcancé a 7 Km. del final y me escapé nuevamente pero ese esfuerzo enorme que hice para alcanzarlos hizo que 5 km antes del final explotara y tenga que terminar los últimos 5 Km. Terminé extremadamente exhausto pero contentísimo con el 3er puesto general detrás de 2 grandes corredores que merecieron el triunfo. En estas carreras no solo hay que correr fuerte, hay que saber regular, hay que comer constantemente y sobre todo hay que saber tomar el buen camino.
Sin dudas fue una experiencia espectacular que jamás olvidare. Ahora es el momento de recuperar para luego comenzar la preparación para el ironman de Hawai el 9 de octubre.
Estoy infinitamente agradecido a Raúl Cebrian, a Pampas Travel y a Caminos Vikingos por haberme dado esta gran oportunidad de participar en la competencia. En la carrera dejé todo y me voy con una sonrisa de deber cumplido y muchísimo dolor en todo el cuerpo:-)
Hasta la próxima.






















